sábado, 1 de diciembre de 2018

EL COMPROMISO DE CASPE Y SU CALIZ


Observen si este Compromiso históricamente será importante que cuando en los años 20 hicieron la plaza de España de Sevilla para la Exposición Iberoamericana del 29 y dedicaron un banco de cerámica a cada una de las provincias españolas, fue la imagen que se consideró más representativa de la historia de la provincia de Zaragoza, y se colocó en el respaldo.

Acta notarial original de la elección unánime de Fernando de Antequera como rey de Aragón por los nueve compromisarios de Caspe. 25 de junio de 1412.
Regresando al Compromiso..en 1409 murió Martín el Joven, único hijo del rey Martín I el Humano y María de Luna, ya muerta. El rey decidió casarse por segunda vez para ver si tenía un sucesor,. Al no conseguirlo intentó reconocer como heredero a Fadrique de Luna, hijo ilegítimo de su hijo Martín y por  tanto nieto suyo, pero tampoco lo consiguió. El caso es que había varios posibles candidatos al trono que empezaron a dejar claro que no les importaría suceder al rey, vamos, que estaban muy interesados, pero este murió al año siguiente sin haberse inclinado por ninguno.

Martín I el Humano
El 31 de mayo de 1410.Muere el rey Martín I sin descendencia y sin nombrar sucesor. En sus últimas horas se le pregunto: “Señor, ¿le place a usted que la sucesión de los dichos reinos y tierras, después de su muerte, sean heredados por aquel que por justicia deba, y que se haga carta pública?”. A lo cual el rey, moribundo, respondió solamente “Hoc”, o sea, “”. O sea, que quedaba todo sin solucionar.

Tumba de Martín I el Humano en el monasterio de Poblet
¿Creen que los aspirantes al trono se quedaron esperando sentados a que alguien decidiera cuál era el que tenía más derecho? Pues ya se lo digo yo: para nada. Aquí tienen sus nombres y sus credenciales.
  • Fadrique de Luna – conde de Luna, hijo bastardo de Martín I de Sicilia.
  • Jaime II de Urgell – nieto de Alfonso IV, casado con una hija de Pedro IV
  • Fernando I de Antequera – infante de Castilla, nieto de Pedro IV por su madre, Leonor
  • Alfonso de Aragón y Foix, conde de Denia y Ribagorza, marqués de Villena, duque de Gandía. Nieto por línea masculina de Jaime II. Murió poco antes de Caspe y fue reemplazado por su hermano, Juan de Prades
  • Luis de Anjou – duque de Calabria, nieto (por su madre Violante) de Juan I de Aragón
Imaginen la situación. Los dos años siguientes (lo que se conoce como el Interregno) fueron un caos en Aragón. La paz del reino se vio alterada por todo tipo de desmanes, pese a los intentos de las autoridades por mantener el orden y restablecer la ley. Así estaba la situación, y ya se pueden imaginar que las tropas castellanas, francesas e inglesas que penetraron en el reino para apoyar las aspiraciones de los distintos candidatos no contribuyeron precisamente a solucionarla, sino más bien a todo lo contrario. La cosa estaba al borde de la guerra civil y no se veía una solución clara.

Las armas estaban en alto
Desde el momento de la muerte del rey se inician gestiones para solucionar la situación, pero no fue hasta febrero de 1411 cuando se puede concertar una reunión previa en Calatayud, con representación catalana y presencia de embajadores de los distintos candidatos. Las Cortes de Calatayud estuvieron presididas por el arzobispo de Zaragoza, García Fernández de Heredia, resolviendo que las asambleas de Aragón, Cataluña y Valencia se celebrarían en lugares próximos de la frontera común, estableciéndose las condiciones de celebración de las mismas.

El arzobispo García Fernández de Heredia
Sin embargo… el arzobispo fue asesinado cerca de Alpartir cuando regresaba de Calatayud por los partidarios de Jaime de Urgel, cuya candidatura empieza a cotizar a la baja a partir de aquel momento (también la de Luis de Anjou, que tenía el apoyo del arzobispo). Mientras, el candidato castellano empieza a mover sus fichas: hace acercamientos a los que eran contrarios a Jaime de Urgel, coloca fuerzas en las fronteras para que se vea claro su poder… En resumen, que va poniendo sobre la mesa sus cartas tanto económicas como militares, a lo que hay que añadir que gracias a su habilidad diplomática consiguió el apoyo del Papa Luna, Benedicto XIII, cuyo confesor, Vicente Ferrer, un hombre de lo más influyente, llegó a ver a Fernando de Antequera como la solución enviada por Dios para evitar la guerra civil y resolver la situación de la Iglesia de un solo golpe.

San Vicente Ferrer
La sucesion está muy dividida entre los partidarios de uno y otro, pero finalmente en febrero de 1412 se firma la Concordia de Alcañiz, por la cual se acuerda que el estudio del derecho al trono de cada uno de los candidatos se haría por compromisarios de los diferentes territorios, tres por Aragón, tres por Cataluña y tres por Valencia. Se reunirían en Caspe, un lugar más o menos intermedio, y allí deliberarían hasta decidir quién era el elegido, que tenía que tener al menos seis votos y al menos uno por territorio.

La plaza mayor de Alcañiz
La clave del asunto, pues, era la lista de los compromisarios que acudirían a Caspe. Como Cataluña y Valencia mantuvieron un perfil mucho más bajo en este asunto al final se impuso casi íntegramente la lista aragonesa (con lo que el único candidato con posibilidades reales de ser elegido era Fernando de Antequera). Designaron:
Por Aragón
  • Domingo Ram, obispo de Huesca
  • Francisco de Aranda, antiguo consejero real y enviado de Benedicto XIII
  • Berenguer de Bardají, jurista y letrado general de las Cortes de Aragón
Por Cataluña
  • Pedro de Sagarriga, arzobispo de Tarragona
  • Bernardo de Gualbes, síndico y conceller de Barcelona
  • Guillem de Vallseca, letrado general de las Cortes catalanas
Por Valencia
  • Bonifacio Ferrer, prior de la cartuja de Portaceli
  • Vicente Ferrer, dominico valenciano
  • Ginés Rabassa, ciudadano de Valencia experto en derecho, sustituido por enfermedad por Pedro Beltrán

Colegiata de Caspe
El 22 de abril de 1412 se inician las deliberaciones de los compromisarios, que tiene dos meses. Dos días después del plazo establecido, el 24 de junio, se llega a un acuerdo. Los tres aragoneses, dos valencianos y un catalán respaldan la candidatura de Fernando. Los otros dos compromisarios catalanes votaron por Jaime de Urgel y el otro valenciano se abstuvo.
El 28 de junio Fernando de Trastámara fue proclamado como Fernando I de Aragón, quien el 5 de agosto entró en Zaragoza, donde juró su título ante las Cortes junto a su hijo Alfonso. Evidentemente el debate giró alrededor de las posibilidades que cada uno tenía desde el punto de vista jurídico (la enorme complejidad de los derechos dinásticos de cada candidato imposibilitaba llegar a un veredicto unánime sobre cuál era el que tenía un mayor derecho), pero hubo un lógico trasfondo político. Incluso los dos compromisarios catalanes que no dieron sus votos a Fernando consideraron que era el candidato más útil para la misión de gobierno que tenía que desempeñar. Prevaleció, pues, el argumento de la utilidad, votándose más políticamente que jurídicamente (ya hemos visto que si sólo se hubieran tenido en cuenta los argumentos de carácter jurídico hubiera sido prácticamente imposible decidir).
Ese 28 de junio Domingo Ram, celebró la misa previa al anuncio del nombre del candidato elegido tras los meses que los nueve compromisarios habían pasado deliberando en Caspe. En el momento en que levantó el cáliz casi todos sabían quién sería, pero no por eso el momento era menos emocionante.
Cuando Vicente Ferrer pronunció el nombre de Fernando de Antequera un murmullo surgió de la multitud congregada allí, y el suspiro de alivio se pudo oír en todos los confines de la Corona de Aragón. Había acabado aquel larguísimo período de dos años en los que cualquier cosa podría haber pasado, y se había impuesto la sensatez. 
De lo que vamos a hablar ahora es de aquel cáliz, que todavía se conserva.
Hay objetos que son especiales. Al margen de su valor artístico tienen una carga simbólica tan enorme que cuando estamos delante de ellos casi podemos sentirla. ¿Se imaginan este cáliz en las manos de Domingo Ram, siendo el centro de todas las miradas en un momento clave de la historia de Aragón? Pues bien, hoy lo que se a contar es cómo llegó hasta allí, porque su historia comienza unos cuantos años antes. Eso sí, antes tenemos que conocer a un personaje fundamental de la historia de Aragón: Juan Fernández de Heredia.

Monumento a Juan Fernández de Heredia en Caspe. La inscripción dice: “”Piedra angular de la orden de San Juan del Hospital de Jerusalén, Rodas y Malta, Bailio de Caspe, Gran Maestre de la Orden de 1377 a 1396. Aragonés universal del siglo XIV. Hombre de confianza de varios papas. Brazo fuerte de los Reyes de Aragón. Inteligente arbitro de la cultura europea. Faro y espada del Mediterráneo. Siempre vinculado a Caspe. Del amplio mundo medieval de la Orden eligió esta Villa para su descanso eterno. En recuerdo y homenaje. A.C.R. Resaka – Sanjuanistas de Caspe Ciudad del Compromiso año 2008”.
Cómo un segundón de la baja nobleza llegó a convertirse en Gran Maestre de la Orden del Hospital de San Juan de Jerusalén y un personaje fundamental en la corte de Pedro IV y en la de varios papas . A lo largo de su vida, y sin que se sepa muy bien por qué, mantuvo un vínculo muy especial con Caspe, una villa que  ya a finales del siglo XII el rey entregó a los hospitalarios. Precisamente a ellos pertenecían tres magníficos edificios que formaban un gran conjunto defensivo: el convento, el castillo (residencia del comendador de la Orden) y la iglesia de Santa María. A finales del XIV Juan Fernández de Heredia había comprado el palacio de Sesé para convertirlo en un convento sanjuanista, impulsó la portada gótica de la iglesia de Santa María, a la que consiguió elevar al rango de colegiata, e hizo obras muy importantes en el castillo, cuyo salón principal sería el escenario de los debates del Compromiso.

Castillo de Caspe. Al fondo asoma el remate de la torre de la iglesia.
En relación con esto, abrimos un paréntesis. A lo mejor se han preguntado alguna vez por qué se eligió Caspe para celebrar allí el Compromiso. Pues bien, al hecho de que esté en un punto prácticamente intermedio entre los tres territorios principales de la Corona de Aragón hay que añadir que este conjunto de edificios pertenecía a los hospitalarios, lo que fue vital para que el Papa obtuviera sin dificultad la jurisdicción temporal del castillo, dotándolo así de alguna manera de un status especial para la celebración.

Imagen antigua del sepulcro de Juan Fernández de Heredia
En cualquier caso, lo que importa hoy es que aunque Juan Fernández de Heredia murió en 1396 en Aviñón, donde estaba la corte papal por aquel entonces, había dispuesto que el lugar elegido para su descanso eterno sería Caspe. Para ello se mandó hacer este magnífico sepulcro de alabastro destruido en la Guerra Civil, aunque aún se conserva su escultura yacente.
Entre las suntuosas piezas que Juan Fernández de Heredia regaló al lugar en el que iban a reposar sus restos, destacan dos. La primera, una reliquia de la Vera Cruz de Cristo (la tercera más grande de las que se conservan). Se la había regalado al morir el papa Clemente VII, y él la depositó en el convento sanjuanista de Caspe, de donde pasaría a la iglesia de Santa María. Sobre ella juraron los nueve compromisarios antes de empezar sus deliberaciones.

La otra pieza es, por supuesto, el cáliz, una pieza hecha en los talleres de Avignon. Es de plata sobredorada y está decorada con esmaltes en los que se alternan los escudos de la familia Fernández de Heredia y el de la Orden de San Juan de Jerusalén.
En 1936 un caspolino salvó ambos objetos de una posible destrucción. Después de la guerra fueron devueltas, aunque la reliquia de la Vera Cruz permaneció durante 75 años en la cámara de un banco. Ahora, tras la finalización de las obras de la capilla (construida en el siglo XVIII y acabada de restaurar en 2011), puede verse en el lugar que le corresponde. En cuanto al cáliz, después de la adecuación de un espacio para él pasará el tiempo entre Caspe y el Museo Diocesano de Zaragoza.
En resumen, dos piezas con un altísimo valor simbólico, protagonistas de un momento clave de la historia de Aragón.

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https://identidadaragonesa.wordpress.com/2012/06/22/joyas-de-nuestro-patrimonio-el-caliz-del-compromiso-de-caspe/
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https://identidadaragonesa.wordpress.com/2012/04/29/el-compromiso-de-caspe-1412-2012/
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lunes, 18 de diciembre de 2017

AUTO DE FE PLAZA MAYOR DE MADRID DE FRANCISCO RIZI



El rey Carlos II preside un auto de fe celebrado en Madrid el 30 de junio de 1680, acto que se inicia con el juramento real de defender la fe católica y perseguir a los herejes y apóstatas. La Inquisición fue creada en Roma en el siglo XIII, como tribunal contra los herejes y fue encomendada a los dominicos. En España la Inquisición comenzó en Aragón, y los Reyes Católicos la establecieron para todos los reinos en el siglo XV. El primer auto de fe se celebró en Sevilla el 6 de febrero de 1481. Aunque la mayoría de los autos de fe eran privados, en ocasiones se celebraban públicamente, como las ejecuciones o quemas de brujas en otros países europeos. En la corte no se solían realizar autos de fe y el último se había celebrado en 1632, por lo que a este acontecimiento se le dio mucha solemnidad, como puede verse en esta obra de Rizi de 1683. Lo que representa está descrito en una obra de José del Olmo, que además era familiar del Santo Oficio (agente de la Inquisición) y maestro mayor de Madrid (responsable de las construcciones de la villa), por lo que él mismo diseñó la obra del tablado o teatro. El auto se celebró en la plaza mayor y duró toda una jornada. Al fondo vemos la tribuna real y en ella a Carlos II, a su mujer María Luisa y a su madre. 


En los balcones, se ubican personas distinguidas de la corte. A la izquierda, rica alfombra y sobre ella el altar con la cruz verde, simbolizando la esperanza de perdón de los reconciliados, y el estandarte del Santo Oficio. Al lado, las gradas de los cargos públicos, y el solio del inquisidor general quien todavía está junto a la tribuna del rey después de haberle tomado juramento. En el centro del cuadro vemos a dos reos vestidos como en el siglo XV, con coroza y sambenitos con llamas, a los relatores o lectores de causas y sentencias en los púlpitos, y a unos dominicos con el predicador en el púlpito central. A la derecha están las gradas para los familiares de la Inquisición y los reos en persona o en estatua (muertos o huidos), la cual lleva una inscripción con sus delitos y una caja con sus huesos. Los reos podían ser penitenciados (castigados con diversas penas y que al abjurar de sus errores se convertían en reconciliados) o relajados (condenados a muerte en garrote, o en hoguera si eran reincidentes). En primer plano se ve a los soldados de la fe y los asnos que llevarán a los condenados a muerte a las afueras de la ciudad para ser ejecutados por la justicia secular. En este grupo de soldados en la parte inferior central del cuadro, encontramos una figura masculina que porta un tambor de grandes dimensiones muy utilizado en este tipo de ceremonias.



Francisco Rizi fué un pintor español, hijo del pintor italiano Antonio Ricci, que llegó a España junto a Federico Zuccaro para trabajar en El Escorial, y hermano del también pintor y teórico artístico Juan Andrés; castellanizó su nombre por Rizi. Tras iniciar su formación con su padre, pasaría al obrador del pintor del Rey y tratadista Vicente Carducho, de quien llegó a ser uno de los alumnos más brillantes. Fue un pintor de gran éxito y uno de los máximos exponentes del gran barroco pictórico madrileño desde mediados del siglo XVII. Una formulación que supo transmitir a sus discípulos, pues con él se formaron artistas tan singulares como Juan Antonio Escalante, José Antolínez o Claudio Coello. Desde muy joven estuvo vinculado a la corte -hacia 1638-, llegando a ser pintor del Rey en 1656. Trabajó frecuentemente en decoraciones efímeras, por ejemplo, las de la llegada a Madrid de la reina Mariana de Austria en 1649 o el monumento de la catedral de Toledo de 1669, así como en los numerosos escenarios y tramoyas para el teatro del palacio del Buen Retiro, del que fue director durante décadas.


Todo ello es prueba de su versatilidad en todas las facetas, pues pintó tanto al óleo como al fresco siguiendo a los boloñeses Agostino Mitelli y Angelo Michele Colonna, y de las decoraciones arquitectónicas supo pasar con el mismo éxito a la pintura religiosa o, en el conocido "Auto de fe de la Plaza Mayor de Madrid", llevar a cabo un relato contemporáneo de gran efectividad. Aparte de su trabajo en la corte, estuvo especialmente ligado a la catedral de Toledo, trabajando allí en todo tipo de obras, pinturas sobre lienzo y al fresco -destacando las del célebre Ochavo-, junto a los citados trabajos efímeros, llegando a recibir el título de pintor de la catedral en 1653. En 1661 se atendió su petición de asentarse en el propio Alcázar de Madrid, y de 1673 es su famoso memorial a la reina Mariana de Austria, donde hizo una declaración de agravios a su persona al considerarse postergado a favor de Carreño, al que en 1671 se había nombrado pintor de cámara, no obstante su condición de pintor Real más antiguo.
Su pintura mostrará el pleno desarrollo de las nuevas formas barrocas que cobran protagonismo en la época. Con su pincelada suelta y desenfadada, de plena suntuosidad colorista, logra crear efectos de dinamismo y movimiento cargados de expresividad. Capítulo sobresaliente en este sentido serán sus creaciones al fresco, donde se muestra dominador de las perspectivas arquitectónicas creando espectaculares y animadas representaciones de aperturas celestes. 

Enlaces e imágenes...
https://www.museodelprado.es/coleccion/artista/rizi-francisco/be6569b5-c3d0-4308-8864-49d1a4083235
https://www.museodelprado.es/coleccion/obra-de-arte/auto-de-fe-en-la-plaza-mayor-de-madrid/8d92af03-3183-473a-9997-d9cbf2557462
http://4.bp.blogspot.com/-K87Wwe1hP9o/UYMHcZQwL5I/AAAAAAAAAk4/gpN9fbMeAM4/s1600/Auto+de+fe+Madrid.png
https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/f/f0/Detail_of_Auto_de_fe_1680.jpg
http://www.abc.es/media/historia/2015/12/04/inquisicion-auto-fe--510x286.jpg

domingo, 17 de diciembre de 2017

GEORGE FREDERIC WATTS Y HOPE





Hope es una pintura al óleo simbolista del pintor inglés George Frederic Watts , que completó las dos primeras versiones en 1886. Radicalmente diferente a los tratamientos previos del tema, muestra una solitaria figura con los ojos vendados sentada en un globo, tocando una lira que sólo tiene una sola cuerda. El fondo es casi en blanco, su única característica visible una sola estrella. Watts intencionalmente ha utilizado un simbolismo no tradicional asociado con la "esperanza" . Mientras que su uso del color fue admirado grandemente, en el momento de su exposición muchos críticos no mostraron interes por la pintura. La esperanza demostró ser popular con el movimiento estético , que consideró belleza el propósito primario del arte y se sentian despreocupados por la ambigüedad de su mensaje. Las reproducciones en el platinotipo , y más tarde las impresiones baratas del carbón , rapidamente comenzaron a ser demandadas.



A pesar de la disminución en la popularidad de Watts, Hope siguió siendo influyente. Martin Luther King Jr. basó un sermón de 1959, ahora conocido como Shattered Dreams , sobre el tema de la pintura, al igual que Jeremiah Wright en Chicago en 1990. Entre la congregación de este último estaba el joven Barack Obama , profundamente conmovido. Obama tomó "La audacia de la esperanza " como el tema de su discurso de apertura de la Convención Nacional Demócrata de 2004 , y como el título de su libro de 2006 ; Él basó su campaña 2008 presidencial acertada alrededor del tema de la " esperanza ".

domingo, 3 de diciembre de 2017

LOS MONASTERIOS DE METEORA



Allá por el siglo X d.C. se empezaron a dar los primeros brotes de eremitismo, pues el enclave facilita las condiciones idóneas para la vida ascética. Los eremitas vivían en las cuevas de las rocas y en chozas al pie de los peñascos, acudiendo a una iglesia central donde se reunían los días festivos y domingos, iglesia llamada ‘Santa María de la Fuente de la Vida’ (‘Panayiá Zoodojos Piyí’), que aún hoy en día se mantiene en pie. Data del siglo XI y tiene unos hermosos frescos que decoran su interior. Esta forma de vida eremítica declinaría en el siglo XIV, cuando al lugar llega el prelado San Atanasio ‘Meteorito’, quien le dio nombre al lugar fundando la primera orden monástica que se asentaría en Meteora.
En su época dorada el territorio llegó a contar con veinticuatro centros donde se desarrollaba la actividad monástica, si bien hoy solo continúan habitados seis de ellos: el monasterio de la Metamorfosis o Gran Meteoro, el de San Nikolas Anapafsas, el de Roussanou, el de la Santa Trinidad, el de San Esteban y el de Varlaam. Pero no todo fueron tiempos de benevolencia. Tras la llegada de los turcos a Tesalia, en el ano 1390, se sucedieron una serie de hechos bélicos que sacudieron la vida normal de los Monasterios. Durante los dos primeros siglos de ocupación otomana, los Monasterios contribuyeron a la convivencia pacífica pagando los impuestos que habían establecido los invasores.



Los Monasterios de Meteora están edificados sobre unas extrañas formaciones rocosas ("agujas de piedra") que se elevan perpendicularmente en medio de una amplia llanura, sobre una gran llanura, la de Tesalia, como por arte de magia surgen de la tierra numerosas montañas de roca oscura, estrechas y de considerable altura perpendiculares a la tierra. 
Sobre algunos de estos extraños e impresionantes macizos rocosos se encuentran inaccesibles los monasterios de Meteora. Sus construcciones comenzaron en el s. XIV y se finalizan en el s. XVI. Llegaron a ser hasta 24 los monasterios, algunos fueron destruidos en la 2ª guerra mundial por los alemanes. 
El motivo de edificarlos en lugares tan inaccesibles, fue en principio por motivos defensivos, ya que la única manera de subir era con un cesto que lanzaban desde arriba y las provisiones eran llevadas por los lugareños.
Actualmente son seis los monasterios en funcionamiento, el de Agios Nikolaos, Moni Russanu o Agia Barbara, Moni Barlaam, el Gran Meteoro, Agia Triada y Agios Stefanos. Su culto es cristiano ortodoxo griego.
Con el tiempo se han ido construyendo escaleras y puentes gracias a los que hoy en día se pueden visitar. Dentro de estos monasterios se encuentran verdaderos tesoros.

En el año 1609 tuvo lugar una revuelta en la cercana ciudad de Lárisa encabezada por San Dioniso el Filósofo, a quien los turcos llamaban ‘perrósofo’. Al ser San Dioniso un hombre de la iglesia, los turcos atacaron Monasterios y edificios eclesiásticos, muchos de los cuales eran de gran importancia. De entre estos Monasterios, el denominado ‘Gran Meteoro’, centro neurálgico de Meteora, fue atacado en dos ocasiones, en 1609 y en 1616. En ambas pasaron a cuchillo a numerosos monjes y la segunda vez quemaron la sacristía de la iglesia destruyendo las celdas de los monjes.



Pero la rebelión más importante fue la acontecida a principios del siglo XIX, encabezada por el padre Efthimios Vlajavas, un rebelde local, quien tuvo como base de operaciones el monasterio de San Demetrio en Meteora, hoy en ruinas. El padre Vlajavas fue traicionado y secuestrado por Alí Pashá, sultán de Ioánina, y el monasterio de San Demetrio fue bombardeado hasta quedar reducido a cenizas, mientras que los monjes de los Monasterios de San Demetrio y del Gran Meteoro fueron encarcelados en la ciudad de Ioánina. El padre Vlajava, héroe y mártir nacional, pagaría por la osadía de enfrentarse al poder del sultán y sería cortado en cuatro pedazos para evitar rebeliones futuras. Pero no cejarían en su empeño estos monjes guerreros, que seguirían apoyando la causa griega en otros enfrentamientos, contra los búlgaros en las Guerras Macedonias a principios del siglo XX, o durante la ocupación italiana que tuvo lugar en la Segunda Guerra Mundial.




Grabados, tapices y otras imágenes recogen estos episodios de la historia de Meteora en el museo del Gran Meteoro, centro administrativo de los Monasterios habitados, a 613 metros de altura sobre el nivel del mar y a 415 metros de altura sobre el lecho del río Peneo. El monasterio también es llamado de la Metamorfosis, por estar consagrado, precisamente, a la Transfiguración de Jesús. No en vano, el Gran Meteoro está levantado en el punto más en comparación con el resto de edificios que se erigen en Meteora, en clara metáfora a la Transfiguración de Cristo, que tuvo lugar en lo alto de un monte. Una magnífica construcción constituye la iglesia central denominada Katholikón, considerado como un regio ejemplo del segundo o tercer periodo de la arquitectura bizantina. En su interior podemos admirar el fresco que representa el pasaje evangélico en el que Jesús sufre la Transfiguración, volviéndose sus vestidos blancos y resplandecientes ante los ojos de los apóstoles Santiago, Juan y Pedro, momento en el que también se manifiestan Moisés y Elías.


Montañas de Meteora.

Al margen de la iglesia, el monasterio cuenta con recintos de gran interés, como el antiguo refectorio, donde los monjes se reunían para comer, la antigua cocina, el osario, dos museos, y las celdas de los monjes. Unas vistas impresionantes se nos ofrecen al asomarnos desde las terrazas del monasterio. Unas alturas sacras cuyos cielos son surcados frecuentemente por numerosas aves, como la grajilla, o la corneja cenicienta, córvido propio del este de Europa. 






En el emplazamiento de estas imponentes masas rocosas se encontraba, hace cientos de miles de años, un gran río que desembocaba en el mar de Tesalia. Cuando este río encontró una nueva salida en el mar Egeo, este macizo, bajo la acción de la erosión y los terremotos, se hundió y dio nacimiento a este extraño paisaje.



Los primeros monjes que habitaron los Meteoros (en idioma griego significa cada cuerpo que cae del cielo), en el siglo XI, eran ermitaños que vivían en las cuevas y que querían estar más cerca del Creador.

Los primeros monasterios se fundaron en el siglo XIV, fueron construidos con el fin de escapar de los turcos y de los albaneses de la época. Atanasio, expulsado del Monte Athos, fundó el Gran Meteoro o Monasterio de la Transfiguración con varios de sus fieles. Está situado a 613 metros sobre el nivel del mar y esconde una iglesia de estilo bizantino que atesora las reliquias del fundador y unos valiosos frescos multicolores que relatan las persecuciones y martirios que sufrieron los cristianos. Fue seguido por otras comunidades, hasta un total de 24 en el momento del máximo apogeo en el siglo XV que ocuparon los peñascos de la región.





El monasterio de Varlaam o de Todos los Santos. Se eleva a una altura de 373 metros sobre el suelo. Fue reedificado sobre las ruinas de un monasterio anterior por los hermanos Nektarios y Teofanis, en el año 1518.


El monasterio de Agia Triada o de la Santísima Trinidad. Existen diversas hipótesis acerca de la antigüedad de la construcción, sin embargo, la tradición sostiene que se necesitaron 70 años para acarrear los materiales de construcción hasta el tope del peñón e iniciar así las obras. Sea como fuere, lo formidable del enclave donde está levantado Agia Triada nos sobrecoge. Como si de un fenómeno celeste se tratara, parece querer arrancarse de la tierra para alcanzar, majestuoso, el cielo. Es el triunfo de la ilusión óptica que confunde lo real con lo irreal. Y por fin, el último de los Monasterios habitados es el de Agios Stefanos, o San Esteban. Un puente estable de 8 metros de longitud conduce de forma cómoda y segura a la puerta del monasterio. Sobre el portón de entrada del edificio una leyenda certifica que la construcción de esta vieja fortaleza se remonta al año 1192. En el interior del monasterio, habitado por religiosas desde 1961, hallamos dos iglesias. La primigenia capilla de San Esteban, consagrada al protomártir de la cristiandad, con frescos que datan del ano 1501, si bien algunos de ellos presentan daños como consecuencia del agravio cometido por algunos hombres durante la guerra civil que enfrentó a la sociedad griega entre los años 1944 y 1949.

Monasterio de Rousanou.

El monasterio de Roussanou o de Santa Bárbara, que desafía con osadía al abismo con una construcción imposible, coronando la cúspide esbelta de una roca en el centro del territorio. Como el de Varlaam, Roussanou fue reedificado sobre las ruinas de un monasterio primigenio, en este caso por los hermanos monjes venerables Josafat y Máximo en el 1288 d. C.
Como dato anecdótico,en el monasterio de la Santísima Trinidad se rodó parte de la película For Your Eyes Only, de John Glen, en el año 1981, de la serie de James Bond.
La banda de rock alternativo Linkin Park nombró a su disco de 2003 Meteora después de quedar impresionados con los monasterios griegos.


La iconostasia del katholikon. Monasterio de la Santísima Trinidad


El crucifijo y los frescos Monasterio de la Santisima Trinidad



La cúpula del katholikon. Monasterio de la Santísima Trinidad



 
El fresco Jonah Cast Forth By The Whale (abajo de la imagen). Monasterio de San Nicolás Anapausas 



El fresco El Juicio Final. Monasterio de San Nicolás Anapausas 


El fresco La muerte de un mártir en el fuego. Monasterio Rousanou


El fresco El Juicio Final. Monasterio Rousanou 



El fresco Torturas de los mártires por la fe. Monasterio Rousanou



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http://www.foroxerbar.com/viewtopic.php?t=7931
https://es.wikipedia.org/wiki/Meteora
https://www.grecotour.com/meteora-grecia
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